VIAJES

IRLANDA, 10/2000 a 6/2001

Las primeras veces suelen ser lindas y especiales, esta también lo fue. Fue la primera vez que salí de casa prácticamente, que “cambié de cultura”, de idioma, de vida! Con la carrera recién terminada, fue la excusa de aprender inglés la que me llevó a la isla, pero dentro de mí sabía que era algo más, las ganas de descubrir, de cambiar, de comparitir… Fue en Cork, y después de unas clases de inglés intensivas a la llegada, pronto empecé a trabajar en una fábrica. Por primera vez fui yo mismo, buscándome la vida fuera de mi entorno habitual. Hice muy buenas amistades, tanto con Irlandes@s como con otr@s Vasc@s e Iber@s. Esperábamos a que llegase el viernes para cobrar la semana e ir al bar y bebernos unas cuantas pintas de cerveza negra, bueno, y cualquier otro día servía también si quedaban libras. El pueblo Irlandes nos recibió muy amablemente, son muy buena gente. Y allí se despertó el músico que llevaba dormido dentro de mi, gracias a su gran tradición musical, que a cualquier hora se ponían a tocar en cualquier lugar, bar, calle… Cada semana compraba un cd y les daba vueltas y más vueltas, Rory Gallagher fue mi favorito, Thin Lizzy, The Dublineres, The Pogues, Van Morrison, Jimi Hendrix, Janis Joplin… Iba a volver en abril, pero lo prorrogué hasta Junio. Eternamente agradecido Irlanda!! A los meses de volver empecé a tocar la guitarra clásica, y pronto compré una eléctrica.

CAMINO DE SANTIAGO (1ª Mitad), 5/2002 a 6/2002

Me costó después de Irlanda volver a lo conocido, y me costó encontrar trabajo como ingeniero, pero apareció. Siempre recordaré el día que me llamó el jefe al despacho y me empezó a explicar que tenían poco trabajo… ( y yo por dentro pensaba, Siiii!! Libre de nuevo) y que tenía que despedirme. Me lo pensé rápido, cojí la mochila, y salí de casa de Iruña caminando, hacia el Oeste, a disfrutar la primavera en el campo. Fueron sólo 3 semanas hasta León porque volví para ayudar a mi Padre con la cosecha del cereal, pero muy intensas y clarificadoras. Comprendí que eso de los trabajos “formales” no era para mí, me liberé de muchas ideas que había heredado, y de muchas relaciones…

MEXICO Y GUATEMALA, 10/2002 a 12/2002

Esta fue la primera vez que salí de la vieja Europa. Quería seguir descubriendo, más lejos, más diferente, y una conexión con los Zapatistas, que agradecían la presencia internacional en su lucha, me llevó hasta América. En San Cristobal de las casas compré una guitarra clásica. Me llegó bien adentro ver el poder de resistencia y autodeterminación de aquel pueblo en la Selva Lacandona, y a la vez me costó asimilar unas realidades sociales bien diferentes a las que no estaba acostumbrado, y lo somaticé físicamente. Así que después de otro mes de paseo por Guatemala, muy linda y muy indígena todavía a pesar de las barbaries que cometieron allí también, me regresé de vuelta flojo de salud, 4 meses antes del billete que tenía.

BARCELONA, 2/2004 a 12/2004

Después de un tiempo en casa con mi Padre como agricultor, me lancé a probar al gran babilón con el corazón caliente. A la orillica del Mar por primera vez, en la Barceloneta. Trabajé de los peores trabajos que hubiese podido imaginar, y principalmente de mensajero. Hice mis primeros cursos de fotografía, réflex por aquel entonces, y mis primeras exposiciones. Pero lo mejor de todo es que me lancé a la calle. Ví un día un chico con unas fotos en la Rambla, y pensé, yo también! y aunque vendía muy pocas, disfrutaba del ambiente y de la gente, y empecé a sentirme cómodo en la Escuela de la Calle.

CHILE, 3/2005 a 12/2005

En compañía de Ainhoa esta vez, nos fuimos de vuelta a América, quería sacarme la espina que se me quedó clavada en el viaje a México, y lo hice. En Irlanda cogí una semilla de música, y en Santiago de Chile floreció (a pesar del aire tan sucio), y me hice Músico! callejero, pero Músico! Y a pesar de que no me dieron el permiso después de asistir a una audición con la guitarra eléctrica y Sutagar de fondo, esquivaba a los pacos (polis) cuando era necesario, y no deje de salir a la calle, con la bases de blues y jazz y gozaba con mis buenos punteos con la eléctrica. Y con el tiempo empecé a soltarme a cantar poco a poco. A veces me escapaba a los Andes con la tienda de campaña, y allí empecé a escribir mis primeras canciones, “El artista callejero”. También me di un buen paseo de 3 meses por Chile, Perú, Bolivia, Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay, siempre con la guitarra y el amplificador a cuestas, además de la mochila claro (demasiado cargado). Me quedo con la Naturaleza Salvaje y a lo grande de SudAmérica, el desierto de Atacama, el poblado de Machu Picchu, el salar de Uyuni, las cataratas de Iguazu, y las gentes de Bolivia y Uruguay. Muy buenas amistades en Chile también, allí empezaron a llamarme Pato, hay muchos Patricios allí también, como en Irlanda Patrick. En los Andes sentí que por fín había descubierto para que había venido a esta vida. Soy Músico!

EN FURGO AL HIMALAYA, 8/2008 a 11/2013

Por donde empiezo… Recuerdo que cuando me preguntaban a ver por qué países que había pasado me sabía la lista en orden de carrerilla, Francia, Italia, Eslovenia, Croacia, Montenegro, Albania, Grecia, Turquía, Irán, Pakistán, India y Nepal, que a la vuelta se alargó con Armenia, Georgia, Rusia, Letonia, Lutuania, Polonia, República Checa, Alemania, Austria y Suiza, si mal no recuerdo…

Mi sed de conocer mundo, diversas culturas, nuevos montes y paisajes, y sobre todo gentes bien diferentes no cesaba. Y se juntó que había comprado una Furgo en Alemania en 2006 y que tenía unos ahorricos y empecé a mirar al Himalaya hasta que las piezas del puzle fueron encajando. Y haciendo oídos sordos a muchos comentarios (importante), me largué rumbo al Este! No miré rutas, ni visas, ni nada, sentí el impulso y me lancé a la Aventura. Y luego el camino poco a poco fue poniéndome la gente y la información que fui necesitando en cada momento.

El 14 de Agosto del 2008 comimos en casa para celebrar el 60º cumpleaños de mi Madre, y por la tarde, después de meses de preparativos, monté a la abuela en la furgo para dejarla de vuelta en Falces, y partí con toda la ilusión del mundo. Me entretuve un poco en Catalunya, me costaba arrancar, y luego en Italia me enamoré! Así que me pilló el invierno bajando el Adriático. Siempre cantando por las calles, luego compraba comida en los mercados, y me perdía por el monte o por el mar unos días, y así guardaba los ahorros para el oriente que me harían más falta. Así me fui conectando poco a poco con la Naturaleza. Y pronto tuve la sensación de que no viajaba sólo, los sueños y las señales del camino me iban diciendo el rumbo a seguir, parecía como si llevase al Universo de copiloto guiándome. Y me costaba entenderlo, y aceptarlo, pero la intuición me decía que me dejase llevar, y acababa siempre en unos rincones paradisíacos o en la casa de alguna familia encantadora.

En Turquía estuve 5 meses, buena gente, y asistí a mi primer encuentro de nómadas en las montañas, me sentí muy en Familia después de varios meses bastante solitario. En Irán estuve mes y medio, allí descubrí a la gente más hospitalaria del camino con diferencia, en contraste con la situación política de brutal represión que viven. Pakistán tuve que cruzarlo rápido con escolta policial, una pena. Y por fin llegué a India, y seguido a los primeros pliegues del Himalaya, en Noviembre del 2009.

Paré un poco por Rishikesh, llegaba cansado de tanto viaje, y me recibió la Kumbh Mela en Haridwar, la mayor peregrinación de gente que hay en toda la Tierra, del Hinduismo, donde cada 3 años se reúnen los Sadhus y los peregrinos por 2 o 3 lunas para purificarse en las orillas del rio Ganges. Y en Abril del 2010 tuve que regresar de vuelta a casa porque mi Madre había enfermado, dejando la Furgo a buen recaudo en Pokhara, Nepal. Estuve acompañándola, y luego aproveché para hacer un poco de caja por aquí con la guitarra y en Enero de 2011 estaba de vuelta por allí.

Disfruté de los Himalyas, caminando por los Annapurnas y sobrevolándolos con el parapente. Es impresionante la majestuosidad de la Gran Cordillera, no alcanzo a describir la sensación que sentía al admirar y cruzar aquellos gigantes, va mucho más allá de lo que había alcanzado a imaginar. Mientras me iba integrando en su cultura y su manera de entender la vida, mucho más sencilla y natural, e iba aprendiendo sus lenguas. Iba cambiando de Nepal a India y viceversa conforme las visas se iban caducando, o a veces las trampeaba con el boli también. Esa primavera volví a India, y sobre el “90” días de la visa, reescribí un “180” (funcionó pero no lo recomiendo). Otro encuentro de nómadas en los montes, y luego me retiré todo el verano en las alturas de los desiertos de Ladakh, bien tranquilo y solitario, como había imaginado antes de comenzar el viaje. Cruzando pasos de casi 5000 m con la furgo, con las garrafas de gasoil adentro, y que le faltaba fuerza por la falta de oxígeno, como a mí a veces. Allí aprendí el alfabeto devanagari, del sanscrito, y luego podía leer el nombre de los pueblos y ciudades en los carteles, y me iba defendiendo con el Hindi también. Cerca de Leh hice mi primer retiro de meditación, de 3 o 4 días, sencillo, pero que me llegó bien adentro. Y cogí el hábito diario de meditar. Aguas termales por allí arriba. Lagos gigantes y preciosos. Y comenzando el otoño vuelta para Nepal, que todavía me pasé algún día de los 180 y tuve que estar un buen rato en la frontera argumentando (algún billete me parece que ayudó también) para poder pasar.

Cerca de Pokhara, donde solía parar a compartir con locales y viajeros, a sobrevolar los montes y el lago, hice mi primer retiro de 10 días de meditación, que me enchufó a tope, me aclaró mucho y me puso las pilas. Y tomé la decisión de ponerme a grabar mi primer disco por fin, y salí a buscar un lugar en la Selva bien perdido para ello. Y como el que la sigue la consigue, pues lo encontré, más salvaje de lo que esperaba incluso. Luego vinieron mi Padre y mi Hermana de visita por fin de año, y nos dimos unas vueltas por Nepal e India visitando los lugares turísticos que yo no había visitado, el Taj Mahal me cautivó. Y seguido me metí en la Selva profunda por 4 meses. Fue la experiencia más intensa que tuve en todo el viaje, y que he tenido en esta vida! En un entorno completamente salvaje, rodeado de todo tipo de fieras, ciervos, jabalís, osos, leopardos, tigres, elefantes, que me cruzaba paseando en cualquier momento, y lejos de la locura humana, allí imperaba la ley de la Selva. Me hice amigo de unos pájaros que venían a visitarme casi cada atardecer cuando prendía la hoguera. Y con pocos medios, pero con toda la Fuerza del lugar, terminé de escribir las canciones y grabé mi primera maqueta. En el vídeo se transmite la esencia de aquella pedazo de experiencia, puede verse en este enlace.

Al salir de la Selva me di cuenta de que tenía el bolsillo casi vacío, y muy a mi pesar, porque llevaba 16 meses seguidos en el subcontinente y estaba muy integrado en su onda, tuve que volver a volar de vuelta a casa para aprovechar en verano con la guitarra y volver a hacer caja para continuar con el viaje. Hubo un tiempo que estuve pensando en embarcarme hacia a Australia y dar la vuelta al globo, la inercia me seguía llevando hacia el Este, y las ganas de seguir descubriendo nuevos horizontes. Pero por el tema económico, y por que tampoco era fácil tramitar con los indios para meter la furgo en un contenedor… acabe por olvidarme del asunto. Así que en Enero de 2013 volví por última vez a Nepal, esta vez con la intención de emprender poco a poco el viaje de vuelta. Fui a India a vivir la Maha Kumbh Mela en Allahabad, la mayor cada 12 años, y me entretuve un ratico por Varanasi después. Volví a Nepal e hice el trecking alrededor de los Annapurnas, y la mágia de la vida seguía acompañándome siempre que la necesitaba. Buenos vuelos otra vez, y en primavera empecé el camino de regreso, pasando por India de nuevo, y otro encuentro de nómadas a 3000m de altura con aguas termales en Parvati valley, quizás el valle más lindo que nunca conocí. Recuerdo claramente el día que abandoné Nepal, y el día que dejé atrás India también, y me emociono ahora al escribirlo, tantos recuerdos, experiencias, hermans que quedaban atrás…


Entre en Pakistán muy nervioso con un 8 de Agosto encima del 3 de Marzo en la visa con el boli otra vez (había insistido en la embajada de Madrid que la quería para el verano pero no me hicieron caso), más vale que no me pillaron… repasé todos los números de las fechas también y quedo bien, y coló. Otra vez con la escolta policial a vueltas cada día, y tuve que estar 10 días atascado en Quetta (la ciudad más peligrosa del planeta) esperando la visa del Irán que no llegaba porque pronto tenían elecciones y no querían que los extranjeros viésemos como se las gastan por allá. Fue un poco duro, pero finalmente conseguí una visa de transito y en 7 diás sin parar de conducir crucé Irán. Un día iba pensando en el compadre Mohsen que había conocido a la ida y me lo encontré en la carretera con su R12. Esta vez fui al borde con Armenia, el mayor registro que nunca me hicieron en la furgo en ninguna frontera, y yo siempre con la Maritxu escondida, pero bien tranquilo, ya tenía callo, así es como hice mi master en interpretación. Cruce rápido Armenia también porque quería llegar a Tibilisi en Georgia para pedir la visa de Rusia porque iba a juntarme de nuevo con mi Padre y mi Hermana en Moscu para visitar a la Marina que había sido Mamá.


En Georgia disfruté de sus montes y de sus gentes. Escuchando los aullidos de los lobos en los montes. Me sorprendió muy gratamente la conexión que tods conocían con el pueblo vasco, a veces me abrazaban y todo. Observé la similitud en muchas palabras, y en varios instrumentos en el museo de la Música. Y rumbo al Norte hasta Moscú. Allí volvimos a turistear un poco, llegando hasta San Petesburgo, donde me sorprendió la gran altura de la Estrella Polar, unos 60º, nunca la había visto tan alta, y más viniendo de los 28º de Nepal (en Euskalherria son unos 42º). Fuimos a por monguis con otros compadres de allí. Y poco a poco empecé la última parte del camino de regreso en solitario. Disfrutaba del silencio de las ciudades del norte de Europa en comparación con las de Asia, para cantar en las calles. Y observaba con pena como me hacían volver a sentirme el jipi sospechoso en las carreteras, en vez de ser el turista respetado como era en Asia. Un par de encuentros de nómadas en Lituania y el sur de Alemania. Y cuando llegó la nieve metí la directa y me presenté en Falces el 9 de Noviembre de 2013 para darle la sorpresa a la abuela que había subido al Salvador el día del patrón, -pensaba que veía visiones, me decía…


Y así por encima he resumido en unos cuantos párrafos el que hasta ahora ha sido “El Viaje de mi Vida”, el cual me enriqueció personalmente mucho más que cualquier otra experiencia pasada vivida, y lo más importante, me abrió a la Mágia de la Vida. El Viaje, la mejor Universidad del mundo. También me gusta siempre Agradecer de Corazón a cada una de las lindas personas que tanto me ayudaron desinteresadamente en tantas situaciones que lo necesité, sin ell@s no hubiese
sido posible.

En el concierto “En Furgo al Himalaya” voy contando muchas más aventuras que el camino me regaló, mientras voy proyectando simultáneamente en pantalla grande cientos de fotografías de gentes, paisajes, Naturaleza, y donde empalmo con el próximo viaje que hice a Nepal para ayudar en la reconstrucción del terremoto en 2015.
Y este es el enlace de una entrevista que me hizo Roge Blasco en el programa de Levando Anclas de Radio Euskadi en 2015 hablando del viaje.

NEPAL, 4/2015 a 6/2015 (Ayuda en la reconstrucción del terremoto)

No pensaba volver tan pronto al Himalaya, pero la sacudida de la Tierra en Nepal, me removió por dentro, y volé rápido para echar una mano a mi gente. Fue muy duro, resumiendo, situaciones muy complicadas de jugarnos la vida por aquellas sendas con continuos desprendimientos para llegar a los pueblicos más recónditos donde sólo se llegaba caminando, o con los helicópteros llevando comida, arriesgando demasiado a veces. Pero pusimos nuestro grano de arena, y conseguimos aliviar un poco la situación de muchas familias. A destacar su generosidad para repartir las ayudas que llegaban entre casas y pueblos vecinos, y sobre todo la naturalidad con que afrontaron lo sucedido, y el tener que volver a levantar sus casas, o aceptar la muerte de los suyos, con mucha serenidad en la gran mayoría de los casos. Siempre aprendiendo de aquellas gentes.

Y agradecer también a tod@s l@s que desde aquí hicieron sus donaciones económicas respondiendo a los informes y las fotos que mandaba desde el terreno, sin las cuales poco hubiésemos podido hacer. Creamos un página en facebook llamada “Nepalko Txora”, el pájaro nepalí, en nepalí, haciendo un guiño a la similitud en euskera, donde íbamos colgando las acciones. Todavía puede verse. Y también fui a contarle a Roge las andanzas del terremoto, y pueden escucharse en este enlace

BORDA EN EL MONTE, 12/2016 a 4/2017

Siempre había soñado con vivir una temporada en una borda en el monte, y cuando sentí que quería de ponerme a escribir el libro del viaje, comencé a imaginarla, a visualizarla, a atraerla, hasta que acabó manifestándose, de prestado además, en otro paraíso en la montaña navarra, y rodeada de hayas centenarias, tal y como había “encargado”. No veía ninguna luz, ninguna casa, ningún poste, molino, nada que no fuese natural, y no oía ningún ruido, sólo los pajaricos y los riachuelos. Tuve que tapar muchos agujeros al principio para conseguir que no hiciese tanto frío hasta que pude sentarme y empezar a escribir. Disfruté mucho escribiendo, transcribiendo las libretas al ordenador, me desnudé completamente, pero me falta mucho todavía. Algunas heladas y nevadas me dejaron incomunicado, pero estaba en mi salsa. Me sentía muy afortunado de poder estar en aquel lugar, tan tranquilo, y en contacto tan directo con los elementos, con la Naturaleza, y tan lejos de los ruidos y las prisas de la ciudad.

A veces todavía vuelvo por unos días, a celebrar los Solsticios o los Equinocios. En el otoño de aquel año subí a hacer un ayuno de varios días, y un día al despertarme, me vino a la cabeza el Camino de Santiago, así que pronto cogí la mochila y lo terminé. Agradezco mucho a Omar, Iris y Josune su gran hospitalidad. También estuve contándole a Roge las vivencias de la borda, y pueden escucharse en este enlace

MEXICO, 11/2020 a 12/2020

Fue un año bien atípico el 2020, con toda la paranoia colectiva. Parecía que no eran tiempos para viajar, pero resultó que sí. Ya hacía 5 años que no salía de Europa y tenía muchas ganas, tirando a necesidad. Estaba dudando si me tocaba ir o no, estaba la cosa revuelta, y si me quedaba atascado allí, y con la poca plata que tenía, bla bla, pero otra vez al despertarme tuve el chivatazo de que si tocaba, avanti popa! La excusa fue un retiro de meditación en el Yucatán, y con la reserva y el billete de avión me quede casi a cero. Había reservado también un hotel austero cerca del retiro, y me mandaron un email de que tenía que hospedarme en el hotel del retiro para poder hacerlo, de 5 estrellas, por una semana, un pastonazo que no tenía. Y que la gente de Gazteiz me lo dio entre el sábado y el domingo cantando en la calle, camino al aeropuerto de Bilbo, y así pude hospedarme en aquel lujoso hotel. Allí aproveche también para cantar cuando me dejaban (me había llevado la guitarra y el amplificador) y con los billetazos de dólares que me echaron pude moverme luego todo el mes por México. Estuvo bueno el retiro, pero el exceso de lujo del hotel no me gustó.

Ya no volví a dormir en una cama en todo el mes, esterilla no más. Volé al DF, volví a Teotihuacan, y pasando por Guadalajara, conecté con un@s mexican@s y llegué al Pacífico. Casi me falto tiempo para estar solo, pero muy agusto con l@s mexican@s el resto del viaje. Estuvimos unos días en un encuentro de nómadas en la Selva, y de allí fuimos a celebrar el Solsticio a una Comunidad Indígena Huirrarica con una Ceremonia de Peyote de la Danza del Venado. Así celebré mis 44 años, tomando por primera vez la Medicina Sagrada, flipando colorines bajo un cielo estrellado impresionante, nos pasamos la noche entera danzando alrededor de la hoguera acompañados de los cantos del Marakamé. Sentí renacer!

La entrevista puede escucharse en este enlace

Y MUUUCHOS MÁS VIAJES QUE HICE Y QUE HARÉ…

Nunca he querido contar el número de países que visité, no creo en el concepto de un país, pero si en la gran diversidad de culturas y gentes que he encontrado a lo largo de los años paseando por la Tierra, y me gusta recordarlos.

Además estuve muchas veces en Portugal (me encantan) por uno o dos meses, en Marruecos, en Eslovakia, Inglaterra, Holanda, Bélgica, en Suiza e Italia otra vez, en Alemania a por la Furgo en 2006, Bielorrusia, completé el Camino de Santiago en 2018, y lunas enteras en Andalucía, Catalunya, Teruel, Huesca, Cuenca, Pirineos, Burgos, Extremadura, Galicia, La Rioja, … montes y mares, aguas termales en cualquier lugar, casi siempre compartiendo en encuentros con tribus nómadas bien perdidas en la Naturaleza. Tampoco he querido explicar cada viaje, y en la lista de arriba me he ceñido a los que he considerado de más relevancia. Y la lista seguirá creciendoooo

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